Por qué elegir una empresa de trabajos verticales para realizar un trabajo temporal en altura

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Por qué elegir una empresa de trabajos verticales para realizar un trabajo temporal en altura

Las técnicas de acceso y de posicionamiento mediante cuerdas son, en un buen número de casos, la opción más segura, adecuada y eficaz para realizar trabajos temporales en altura. La Guía técnica de Equipos de Trabajo publicada por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el trabajo, que establece los criterios técnicos en cuanto a la utilización de equipos de trabajo para realizar trabajos temporales en altura, tal y como dispone el RD 1215/1997, señala la idoneidad de los trabajos verticales para acceder, por ejemplo, a “objetos naturales (árboles, frentes rocosos), subsuelo (pozos), construcciones (fachadas de edificios, diques, taludes, puentes, silos, etc.), instalaciones (postes, estructuras, torres de telecomunicación, líneas eléctricas aéreas, etc.) o lugares especiales (espacios confinados)”.

Los trabajos verticales son, por tanto, una actividad empresarial y profesional segura y eficaz, capaz de dar soluciones a multitud de trabajos temporales en altura en sectores y ámbitos laborales muy diferentes, dado que tiene una característica esencial, y que no es otra que su transversalidad. Y es que las técnicas de acceso y posicionamiento en altura mediante cuerdas se aplican y desarrollan en una gran variedad de sectores, entre ellos destacan la construcción, el eléctrico, el petroquímico, las telecomunicaciones, el de aerogeneradores, el naval o el medioambiental. En definitiva, en todos aquellos en donde se tenga que realizar una tarea o trabajo a más de dos metros de altura, y que sea temporal, dado que si no, como la normativa indica, debe existir una plataforma permanente y segura.

¿Cuándo se necesita una empresa de trabajos verticales para realizar trabajos temporales en altura? Podría decirse que en muchísimos casos. A través de las técnicas de acceso y de posicionamiento mediante cuerdas es posible llegar a donde ningún otro “equipo de trabajo” –es decir, ni escalera ni andamio– puede llegar. Y aún en caso de que lo pueda hacer (por ejemplo, en caso de rehabilitación de edificios), no son ni mucho menos la opción más segura o adecuada, porque en la elección deben tenerse en cuenta, como recoge la normativa, la altura, la frecuencia de paso, la duración de los trabajos y, sobre todo, la exposición al riesgo a la que se expone a los trabajadores. Además se deben tener en cuenta otras muchas implicaciones en cuanto a seguridad, por el uso, el montaje y desmontaje, la formación, la condiciones del lugar de trabajo, sus condiciones técnicas, la exposición a condiciones climáticas, entre otras muchas consideraciones, las cuales siempre tienen que estar contempladas en la evaluación de riesgos laborales y consecuentemente en la adopción de las medidas de prevención y de seguridad que garanticen la salud de los trabajadores implicados.

Baja siniestralidad igual a seguridad

El auge de las empresas de trabajos verticales esta intrínsecamente unido a la seguridad. Desde hace más de 40 años, la evolución de esta actividad en nuestro país ha estado unida a la prevención y seguridad, no solo en cuanto a ejecución de las maniobra o las técnicas, sino a la de los dispositivos, equipos, elementos que se utilizan. Hoy en día, los trabajos verticales son uno de los equipos de trabajo regulados por la legislación para realizar trabajos temporales en altura, más seguros.

Lo es, no solo por los datos estadísticos (teniendo en cuenta la extrapolación del número de trabajadores y horas de exposición a los riesgos), sino por la prevención y el cumplimiento de las medidas preventivas, que son el punto de partida para garantizar la seguridad y salud del trabajador vertical. La implementación de las medidas de prevención en las empresas de trabajos verticales, la seguridad y salud, está presente desde el mismo momento que el trabajador se pone su arnés de seguridad. No solo para acceder al lugar en altura donde exista riesgo de caída a distinto nivel, sino para cualquier otra actividad que tenga que realizar por dicho lugar y, por descontado, para realizar trabajos verticales, es decir, para realizar la instalación de los sistemas de sujeción (dispositivos de anclaje conforme norma EN 795), instalación de los tendidos de la cuerda de trabajo y seguridad, instalación y conexión de los diferentes equipos y dispositivos y salida a la vertical, para realizar los trabajos o tareas encomendadas.

Uno de los mantras más utilizados para denostar al trabajo vertical, es que es más barato que la utilización de otros equipos de trabajo, a los cuales además indebidamente se les da por más seguros. Esto no es cierto, primero porque la elección del equipo de trabajo más adecuado no debe depender de los aspectos económicos, sino como se indicaba anteriormente por la altura a la que se deba subir, la frecuencia de paso, la exposición de trabajadores al riesgo, la duración de los trabajos, etc.. Pero además, no se puede comparar un equipo de trabajo para realizar trabajo temporales en altura con otro, son absolutamente diferentes, y su elección, aparte de lo antes indicado, también debe venir determinada por la tarea o trabajo a realizar.

La seguridad en esta actividad es consustancial con su propia naturaleza ya que el acceso y posicionamiento en altura mediante cuerdas tiene como fundamento desde el principio del proceso de ejecución la observancia y cumplimiento de las medidas de seguridad y salud.

Pero también a la seguridad contribuye el grado de formación de los trabajadores verticales. Y es que la formación de los trabajadores verticales es esencial para ejecutar trabajos verticales con seguridad, tal y como exige el RD 2177/2004 sobre la utilización de equipos para ejecutar trabajos temporales en altura, independientemente del sector en el que se realicen estas tareas. En particular, el sector de la construcción tiene, si cabe, mayor importancia, por estar los trabajos verticales dentro de su ámbito de aplicación (VI Convenio General del Sector de la Construcción). Por tanto, es absolutamente imprescindible que las empresas de trabajos verticales formen a su personal, y que sus clientes exijan verifiquen que lo están, eso sí, partiendo de la base de que es una formación veraz o real, y que debe estar respaldada y acreditada por una entidad de reconocido prestigio dentro de la actividad, como lo es la Asociación Nacional de Empresas de Trabajos Verticales (Anetva).

Las acreditaciones y carnets profesionales sobre formación en técnicas de trabajos verticales que emite Anetva capacitan a su titular, según su nivel de cualificación, para realizar actividad y trabajos en altura, utilizando técnicas de acceso y posicionamiento en altura mediante cuerdas en lugares como: fachadas de edificios, sótanos y pozos, estructuras y cubiertas de edificios, torres eléctricas y de comunicaciones, antenas de telecomunicaciones, instalaciones industriales, fabricación de buques, aerogeneradores, plataformas petrolíferas, silos, puentes, presas, taludes y frentes rocosos…

El equipo de trabajo más adecuado en muchos casos
Contar con una empresa de trabajos verticales puede ser la mejor opción para realizar un determinado trabajo temporal en altura, como se ha venido exponiendo, y sobre todo si esta está asociada a Anetva, pues la labor de la asociación es exigir que se cumplan con las medidas de seguridad y salud para realizar trabajos verticales.

Confiar en las empresas de trabajos verticales asociadas a Anetva da tranquilidad, dado que se acredita el cumplimiento de sus obligaciones legales, tanto las relativas al tráfico mercantil, como las laborales, y sobre todo con las relativas a la prevención de riesgos laborales y formación, y porque son especialistas en su campo, aparte de prestar, en muchos ejemplos, un servicio completo a sus clientes en todo lo relacionado con los trabajos temporales en altura.

En general, si algo han demostrado las empresas de trabajos verticales desde 2004 –y aún antes del Real Decreto 2177/2004–, es que dentro de su filosofía empresarial, prima la seguridad, hecho que se demuestra con los índices de siniestralidad de la actividad, es decir, los referidos a aquellos que son específicos de esta, las caídas en altura estando en suspensión, los generales a los trabajos en altura y los relativos a la tarea o trabajos que desempeñan sus profesionales. Por tanto, realizar cualquier tarea profesional usando las técnicas de acceso y de posicionamiento mediante cuerdas es en muchos casos la opción más más segura, más adecuada y eficaz, si se cuenta con empresas de trabajos verticales asociadas. Mucho más aún de lo que se puede uno imaginar.

David Cendal Moreda es gerente de Anetva (Asociación Nacional de Empresas de Trabajos Verticales)

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